En esta lección
Lucía entra a trabajar en la cocina de un hotel. El primer día ve que el suelo junto al lavavajillas está siempre mojado. Nadie se ha caído todavía. ¿Hay un problema? Sí: hay un riesgo, aunque aún no haya ningún daño. Esa diferencia es la base de toda la prevención.
Riesgo, daño y prevención
- Riesgo laboral la posibilidad de que una persona sufra un daño por su trabajo. El suelo mojado es un riesgo de caída.
- Daño derivado del trabajo la lesión, enfermedad o patología que llega a producirse con motivo u ocasión del trabajo: la muñeca rota tras el resbalón.
- Prevención todo lo que se hace o se prevé, en cualquier fase de la actividad, para evitar o reducir esos riesgos: arreglar la fuga, poner una alfombrilla antideslizante, dar calzado adecuado.
- Riesgo grave e inminente el que es razonablemente probable que se produzca enseguida y puede causar un daño grave: un cable pelado chispeando junto al fregadero.
Para saber si un riesgo es grave se miran juntas dos cosas: la probabilidad de que pase y la severidad del daño si pasa. Un corte con papel es probable pero leve; una caída desde una escalera alta es menos frecuente, pero puede ser muy grave.
Relaciona
Une cada situación con lo que es.
Toca un elemento de la izquierda y después su pareja de la derecha.
Elige su pareja:
Quién responde de la prevención
La ley es clara: tienes derecho a una protección eficaz y la empresa tiene el deber de protegerte en todo lo relacionado con el trabajo (art. 14). Eso incluye evaluar los riesgos, informarte, formarte, darte los equipos necesarios y organizar la prevención. Lo mismo vale para las Administraciones con su personal, también el estatutario de los hospitales.
Dos detalles que se olvidan mucho. El coste de la prevención no puede recaer en ningún caso sobre la persona trabajadora: ni los guantes, ni el calzado de seguridad, ni la formación. Y que la empresa contrate un servicio de prevención externo no la libra de su responsabilidad: sigue siendo suya.
¿Verdadero o falso?
Si la empresa te exige zapatos antideslizantes para trabajar en cocina, puede descontarte su precio de la nómina.
El orden de la prevención: primero, quitar el riesgo
La ley enumera los principios de la prevención (art. 15). Los primeros son evitar el riesgo y evaluar el que no se pueda evitar. Después vienen combatirlo en su origen, adaptar el trabajo a la persona, sustituir lo peligroso por lo que lo sea menos y anteponer la protección colectiva a la individual. Por eso dar unos guantes o un casco es lo último, cuando lo demás no basta.
Ejemplo
Ejemplo resuelto: el suelo de Lucía
Evitar: arreglar la fuga del lavavajillas para que el suelo no se moje.
Combatir en el origen: si salpica igualmente, poner una bandeja de recogida o un desagüe.
Protección colectiva: suelo antideslizante en esa zona, que protege a todo el que pasa.
Protección individual: calzado antideslizante para el personal de cocina, como refuerzo.
Si la empresa se limitara a dar el calzado y dejara la fuga, estaría empezando por el final.
¿Qué harías?
En una tienda de ropa, la escalera para llegar a las baldas altas del almacén tiene un peldaño suelto. La encargada propone soluciones. ¿Cuál sigue mejor el orden de la prevención?
Ideas clave
- Riesgo es la posibilidad de daño; el daño es lo que llega a pasar; la prevención actúa antes.
- La gravedad de un riesgo se valora juntando probabilidad y severidad.
- La empresa tiene el deber de proteger y responde aunque contrate un servicio de prevención externo.
- La prevención no puede costarte dinero.
- Primero se quita el riesgo; la protección individual es lo último.
✓¡Lección completada! Sigue cuando quieras.
